viernes, 28 de noviembre de 2008

De Algo Me Tengo Que Morir



Esta es una de las frases más usadas por los venezolanos adictos a algo, y a pesar de que siempre la he aborrecido y creía que era para justificarse, pero por primera vez los entendí.

Desde hace un tiempo he estado padeciendo de una enfermedad, hoy en día muy común en la juventud, sobre todo en la universitaria. Es la MARDITA GASTRITIS, que más que una enfermedad es una tortura perpetua para quienes la sufrimos. Sobre todo para aquellas personas que como yo, que saben apreciar la comida (jejejeje porque me confieso como una obesa encerrada en este cuerpo de flaca). Como dejar de comer una buena arepa con mantequilla chorreando y suficiente queso blanco duro derritiéndose, o un ceviche en Morrocoy a la orilla de la playa, una buena pasta con salsa de champiñones, pero el peor de los casos es renunciar a lo más preciado que tiene el venezolano, LA BIRRA, bien friiiiiita y burbujeante que te llena de gloria la boca y refresca pasando por la garganta; y que aparte yo soñaba que el día que me casara el brindis se haría con ICE.

Hace poco recaí en este padecimiento, pero con el solo pensar en dejar de comer todo lo que me gusta pensé, de algo me tengo que morir. Y fue en ese instante cuando mi cerebro hizo corto, me di cuenta que me había convertido en el común denominador y había pasado a ser parte del grupo de adictos, en este caso a la comida, que preferían un malestar a renunciar a los que les daba placer.

Luego recordé haber visto en un programa que parte de las adicciones son precisamente sujetas a la reacción satisfactoria que experimentamos durante una comida, un cigarro, alcohol o drogas. Pero hablando específicamente de comida, una forma de dejar la mala nutrición es con costumbre, aunque suene sencillo es así, acostumbrarse a comer raciones pequeñas, con comidas menos aliñadas y quitando la grasa (si la que le da el mejor saborcito a la comida) de todo alimento. Y más que todo asociando el sufrimiento que sentimos al ratico de ingerir una de esas maravillas culinarias :’(.

Les voy a ser honesta, esto es lo más difícil que me ha tocado hacer, principalmente porque siempre reincido. Pero por primera vez conseguí un motivo para seguir adelante con esta lucha, el no ser parte de los comunes y débiles de mente ha sido mi inspiración para no volver a decir como ellos: DE ALGO ME TENGO QUE MORIR (que expresión tan patética).