jueves, 8 de octubre de 2009

Cuando Decir Basta


Después de casi un año de ausencia a falta de musa, he decidido retomar uno de mis hobbies y lo hice con un tema que tenía tiempo rondando en mi cabeza, y sin ánimos de ofender a nadie les presento el siguiente.

Existen situaciones que resultan difíciles de entender, y que después de mil golpes la frase Ya basta!!! nunca llegará. Este post es una mezcla de anteriores, donde Asco, Es Cuestión de Respeto y Puedo Dejarlo Cuando Quiera, son títulos que pueden ayudar a describir la decepción, indignación, ira y tristeza que provoca en mí este tema en particular.

Muchas veces he escuchado desde niña: “A la mujer ni con el pétalo de una rosa”. Y aunque hay veces que Er Conde Del Guácharo tiene razón y coño! hay unas a las que provoca darle, no justifica el hecho de que llegue al punto de la violencia contra la mujer.

Ahora que pasa cuando efectivamente es ella la culpable de la situación? No con esto justificando el hecho, pero para hacerme explicar les presento el siguiente relato muy parecido al de La Princesa Que Creía En Los Cuentos De Hadas de Marcia Grad:

Una muchacha muy bella, inteligente y dedicada a su familia siempre soñó con encontrar al amor de su vida en uno de sus momentos más difíciles. Así conoció a alguien que le ofreció un refugio y no dudo en tomarlo justo cuando lo necesitaba, tal y como comienzas todas las relaciones, llenas de las mentirillas más blancas como: “Mi amor yo no soy celosa tranquilo”, “Mi cielo yo cocino buenísimo” ó “Mi Vida yo soy incapaz de montar cachos, eso es para los débiles”.

Con el pasar del tiempo empezaron a aparecer colores en la piel y no precisamente por maquillaje o sol, eran morados que surgían por supuestos juegos de parejas. Sin embargo, los supuestos juegos eran más seguidos. El príncipe encantador mostraba su faceta más oscura, llena de agresividad no sólo para con ella, sino a todos los que estaban a su alrededor. Muchas veces la princesa se cansaba y escapaba, pero sólo por un tiempo ya que el supuesto amor la unía a él la hacía retomar esa relación dañina.

Después de muchos “voy a cambiar”, volvían a lo mismo, sólo que con mayor daño físico. Pero a medida que pasaba el tiempo, también se incrementaba el daño emocional al punto de que la princesa ya pensaba y decía: “él me pega porque yo me lo busqué, yo lo provoqué”. Estas palabras impactaron a las personas a su alrededor, ya que esta manera de pensar no puede ser lógica para alguien racional, y ciertamente es así.

Ahora me gustaría decirles que esta es una historia con final feliz, pero eso no lo sé. Así como la princesa, hay muchas mujeres en Venezuela que son víctimas de la violencia doméstica. Ahora las invito a pensar, si ustedes están de acuerdo con la princesa de que son las culpables de que les peguen, los niños que están de por medio también serán culpables cuando los golpeen a ellos? Que les hace pensar que no se lo harán a ellos también?

Una cosa es hacerse daño con nuestros actos o pensamientos, pero otra es lastimar a alguien más. Tienen que considerar la posición de los niños presentes, por los cuales tienen que luchar, y enseñarles que uno de los primeros deberes que tenemos como seres humanos es respetarse uno mismo así como al prójimo.

No tengan miedo, existen leyes que las ampara. Para informarse más los invito a visitar la siguiente página:

http://www.inamujer.gob.ve

Allí encontraran toda clase de información con respecto al tema y recuerden todo tiene límites, hasta el amor.

2 comentarios:

adelina dijo...

Ciertamente llega el momento en que uno se debe seguir queriendo,,,es alli, en ese punto, donde se debe sacrificar la ideologia barata del paradigma de la sociedad "sigo con el por mis hijos" y comenzar una vida nueva, liberandose de ese latigo del maltrato para estar tranquilas con nosotras mismas...porque tenemos un don otorgado por la vida..el ser madres

K-Nelita Keys dijo...

Bueno madre que te puedo decir, hay mujeres que prefieren ser víctimas antes que individuo o MADRES, el detalle es que pierden la conciencia al punto de que se olvidan de las personas que tienen la vida en sus manos